miércoles, 1 de junio de 2011

FRABCISCO QUEVEDO



Francisco de Quevedo
Retrato de Francisco de Quevedo, atribuido a Juan van der Hamen o Velázquez
Nacimiento 14 de septiembre de 1580
Madrid, España
Fallecimiento 8 de septiembre de 1645
Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, España
Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas (Madrid, 14 de septiembre de 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 8 de septiembre de 1645) fue un noble, político y escritor español del Siglo de Oro, uno de los más destacados de la historia de la literatura española. Ostentó los títulos de Señor de La Torre de Juan Abad y Caballero de la Orden de Santiago

POEMAS DE QUEVEDO

A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ


Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito
.

A UN MEDICO

 

Yacen de un home en esta piedra dura
El cuerpo yermo y las cenizas frías:
Médico fue, cuchillo de natura,
Causa de todas las riquezas mías.

Y ahora cierro en honda sepultura
Los miembros que rigió por largos días;
Y aun con ser Muerte yo, no se la diera,
Si dél para matarle no aprendiera.

 DEFINICION DEL AMOR

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

EL LEON Y EL RATON






Estaba un ratoncillo aprisionado

en las garras de un león; el desdichado

en la tal ratonera no fue preso

por ladrón de tocino ni de queso,

sino porque con otros molestaba

al león, que en su retiro descansaba.

Pide perdón, llorando su insolencia;

al oír implorar la Real clemencia,

responde el Rey en majestuoso tono:

No dijera más Tito: «Te perdono.»

Poco después cazando el león tropieza

en una red oculta en la maleza:

Quiere salir, mas queda prisionero;

atronando la selva ruge fiero.

El libre ratoncillo, que lo siente,

corriendo llega, roe diligente

los nudos de la red de tal manera,

que al fin rompió los grillos de la fiera.

Conviene al poderoso

para los infelices ser piadoso;

tal vez se puede ver necesitado

del auxilio de aquel más desdichado.

AYER VINO LA PALOMA

 
 
Ayer vino la paloma
que viene todos los días,
ayer se paró en la reja
y comió de mi comida,
ayer vino hasta mis hierros,
ayer me escuchó tranquila
y digo en el romancillo
las cosas que le decía:

-Paloma, vuelve a los cielos
y mira hacia los tejados;
cuando veas una casa
grande, que tiene tres patios;
el primero con palmeras,
el segundo con mosaicos,
el tercero, un patio grande
con azotea de un lado
y arboleda y gallinero
y olor de jabón pintado,
cuando veas esa casa
verás en el primer patio
cuatro mujeres cosiendo
cuatro mujeres bordando.
Allí llegarás, paloma
y allí bajarás al patio
y caerás en las rodillas
de la del pelo dorado;
después volarás de nuevo
y volverás a mi lado,
y entonces sabré, paloma,
si la del pelo dorado
tiene las manos cosiendo,
tiene los ojos llorando.

Ayer vino la paloma
que viene todos los días,
ayer se paró en mi reja
y comió de mi comida,
ayer vino hasta mis hierros,
ayer hablóme tranquila
y digo en el romancillo
las cosas que me decía:

-Prisionero, fuí a los cielos
y miré hacia los tejados
hasta que encontré una casa
grande, que tiene tres patios;
el primero guarnecido
Con zócalo de mosaicos,
lleno de tiestos con flores
y sillas de junco blanco,
con un vitral en el fondo
de vidrios esmerilados;
el segundo, con columnas
y reja de alicatados
y con una enredadera
y unos rosales cargados;
y el tercero con gallinas
y una higuera y unos plátanos
y un hilo con ropa blanca
y olor de jabón pintado.

Allí llegué, prisionero,
y encontré en el primer patio
tres niños con las cabezas
como zagal de retablo.
Y en el segundo encontré
cinco mujeres bordando
cuatro con el pelo negro
y una con el pelo blanco.
Allí llegué, prisionero,
y allí me metí en el patio
y le caí en las rodillas
de aquella del pelo blanco.
Tiene las manos cosiendo,
tiene los ojos llorando.

LA LECHERA

La lechera - Samaniego - Fábula

Fábula - Samaniego

La lechera



Feliz recorría las calles del pueblo una lechera, llevando en su cabeza una jarra con leche, que quería vender en el mercado.
El día luminoso y el canto de las aves la hacían soñar y caminar de forma apresurada.
-Con el dinero que obtenga con la venta de esta leche, me compraré una canasta llena de huevos. De ellos nacerán más de cien pollitos, los que venderé y con todo el dinero ganado, podre comprar un lechoncito hermoso al que engordare para venderlo a un alto precio. En ese instante y de inmediato compraré una vaca con su ternero, el que crecerá alegre y juguetón.
Así de feliz y esperanzada era la lechera, la alegría la desbordaba y saltando recorría el camino.
Con tan mala suerte que en uno de esos saltos tropezó fuertemente con una piedra y la jarra se escapó de sus manos, golpeando contra el suelo y haciéndose añicos, la leche se derramó y fue absorbida por la tierra del camino.
Con mirada atónita, la lecherita se dio cuenta, que tenia que decirle ¡adiós a los huevos, pollos, lechón, vaca y ternero! ¡junto a la leche se esfumaron sus ilusiones!

Fábulas de Félix María Samaniego

Fábulas de Félix María Samaniego


Las fábulas de Samaniego están escritas en verso, su carácter es prosaico, dados los asuntos que trata y su finalidad es didáctica. Siguiendo el ejemplo de Fedro, Samaniego elimina de sus fábulas el tono ingenuo y entrañable de que dotara Esopo a las suyas y las llena de críticas veladas pero implacables contra personajes relevantes, hábitos sociales y actitudes políticas de dudosa integridad.


Existen dos tipos de moralejas que podemos encontrar en las fábulas.


1) Moraleja implicita: Es decir que la conclusion o enseñanza a transmitir se encuentra incluida y es derivable de todo lo expuesto a lo largo de la historia. Y es representado por sus personajes y las experiencias de los mismos.
2) Moraleja explicita: Cuando al final de la historia el autor hace referencia escribe directamente la moraleja al final de la fábula.

LOS HUEVOS

Los huevos - fábula - Iriarte




Mas allá de las Islas Filipinas
Hay una que ni sé cómo se llama,
Ni me importa saberlo, donde es fama
Que jamas hubo casta de gallinas,
Hasta que allá un Viajero
Llevó por accidente un gallinero.
Al fin tal fue la cría, que ya el plato
Mas común y barato
Era de huevos frescos; pero todos
Los pasaban por agua (que el Viajante
No enseñó a componerlos de otros modos.)

Luego de aquella tierra un Habitante
Introdujo el comerlos estrellados.
¡O qué elogios se oyeron a porfía
De su rara y fecunda fantasía!
Otro discurre hacerlos escalfados...
¡Pensamiento feliz!... Otro, rellenos...
¡Ahora sí que están los huevos buenos!
Uno después inventa la tortilla;
Y todos claman ya ¡qué maravilla!

No bien se pasó un año,
Cuando otro dijo: sois unos petates;
Yo los haré revueltos con tomates:
Y aquel guiso de huevos tan extraño,
Con que toda la Isla se alborota,
Hubiera estado largo tiempo en uso,
A no ser porque luego los compuso
Un famoso Extranjero a la Hugonota.

Esto hicieron diversos Cocineros;
Pero ¡qué condimentos delicados
No añadieron después los Reposteros!
Moles, dobles, hilados,
En caramelo, en leche,
En sorbete, en compota, en escabeche.

Al cabo todos eran inventores,
Y los últimos huevos los mejores.
Mas un prudente Anciano
Les dijo un día: Presumís en vano
De esas composiciones peregrinas.
¡Gracias al que nos trajo las gallinas!

¿Tantos Autores nuevos
No se pudieran ir a guisar huevos
Mas allá de las Islas Filipinas?

Fábula de Tomás de Iriarte
Los huevos